La forma de la ausencia

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La Forma de la Ausencia (2026)

La Forma de la Ausencia es una instalación fotográfica derivada de la investigación artística El cuerpo como territorio de disputa simbólica, centrada en la construcción de la identidad desde una herencia cultural recibida de forma fragmentaria.
La obra está conformada por nueve fotografías organizadas en tres papiros verticales, en las que los ideogramas chinos correspondientes a los números del uno al nueve son proyectados sobre un cuerpo femenino.

La serie no busca representar el sistema numérico chino ni ilustrar el significado tradicional de sus caracteres. Los nueve ideogramas son reinterpretados como un vocabulario simbólico que articula un recorrido sobre el origen, la dualidad, el linaje, la ruptura, el cuerpo, la memoria, el sueño, la transformación y el retorno. Cada fotografía constituye un fragmento de un mismo relato, mientras que la instalación propone una lectura en la que el sentido emerge tanto de las imágenes como de las relaciones que establecen entre sí.

La disposición espacial forma parte esencial de la obra. Organizadas en tres columnas, las imágenes construyen una estructura narrativa cuyo eje central —Cuerpo, Origen y Memoria— articula el recorrido del espectador. A un lado se despliega el ámbito de la herencia y sus fracturas; al otro, la posibilidad del retorno, la transformación y el sueño. La obra no propone una secuencia lineal, sino un ciclo abierto en el que cada signo adquiere significado por su relación con los demás.

El vacío constituye un elemento activo de la instalación. Los amplios márgenes y las separaciones entre las fotografías evocan el concepto de liúbái (留白), presente en la pintura y la caligrafía tradicional china, donde el espacio en blanco no representa ausencia, sino respiración, tiempo y posibilidad. En esta obra, el vacío es el lugar donde habita aquello que la imagen no puede contener: la memoria, el silencio y la continuidad de una historia que permanece abierta más allá del cuerpo

.La elección de un cuerpo femenino responde a una decisión conceptual y no únicamente formal. Más que representar a una persona específica, el cuerpo de la mujer aparece como el primer territorio del linaje: el lugar donde la vida se gesta, la memoria se transmite y la continuidad de una genealogía se hace posible. Sobre esa superficie, la luz proyecta ideogramas que aparecen y desaparecen, transformando la piel en un espacio de inscripción donde la herencia deja de entenderse como un legado fijo para convertirse en una construcción siempre inacabada.

En La Forma de la Ausencia, los ideogramas dejan de ser únicamente escritura para convertirse en huellas de una genealogía fragmentaria. La identidad no se presenta como una condición estable ni como el resultado de una memoria íntegra, sino como un proceso continuo de reinterpretación en el que cuerpo, signo, luz y vacío dialogan para hacer visible aquello que permanece entre la presencia y la ausencia.

Chionmang (2026)

Agradecientos:
Modelo: Paola Damonte
Colorizacion: Alferatt Vidal

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