Caja Ficcion

Caja Ficcion (1997)

Paisaje-Acción por Jorge Villacorta Chávez.
Lima, Febrero de 1998

La presencia de la figura humana erguida contra el horizonte, en imágenes de paisaje, fue una convención primero en la pintura y luego, a partir de mediados del siglo XIX, en la fotografía.
Es muy frecuente hallar la presencia de uno o más individuos o de una cordillera. Es claro que para todos los fotógrafos estas presencias constituían marcadores de escala, elementos que sirvieran al observador, que nunca había estado en estos parajes ni había soñado siquiera con su existencia, a cobrar conciencia de la amplitud del paisaje y, a menudo, de lo inconmensurable de la naturaleza.
La propuesta fotográfica de Chionmang (Luis Chiang Chang-Way, Lima, 1970), rica en claves decididamente heterodoxas, recuerda, en parte, este dispositivo de construcción de información visual y podría ser visto como un planteamiento de reductio ad absurdum del mismo.
Su propuesta también se emparenta fotográficamente con los registros que documentaban el desenvolvimiento de performances y body art de los años 60 y 70, en los que los artistas en pos de una acción radical optaron por lo efímero, utilizando sus cuerpos como medio de creación. La diferencia está, sin embargo, en que Chionmang se pone en escena ante su aparato fotográfico y construye su propia imagen, pero en pose anónima. La distancia a la que queda registrado en el espacio es siempre variable y, así, las dimensiones se tornan ambiguas, por lo que no constituye un señalamiento confiable: llega a perfilarse tan insólitamente contra prados, cielos, árboles y montañas que parecería convertirse en una ventana abierta y el entorno, en un telón de fondo.
Entonces, la caja y su ocupante adquieren visos casi alegóricos, como representación de una inclusión de lo humano en lo natural, la reinserción -¿reconciliación?- por puro artificio.
La desnudez del individuo es una interferencia inesperada y hace que su cuerpo se aleje radicalmente de ser un señalador de escala perfectamente neutro.
Aquí queda revelada otra de las claves. Poco a poco el espectador se va dando cuenta de que Chionmang no ha elegido simples lugares, sino locaciones para ser fotografiadas.
No hay, entonces, paisajes naturales versus espacio urbano.
En sus puestas en escena, la aproximación al espacio, tal como está registrada, delata su posición de que todo lugar es una construcción de la imaginación.
La caja no es un espacio anónimo.
Desaparece como contenedor, reaparece como contenido.
El cuerpo de Chionmang es el dispositivo que agencia la prestidigitación.
Su lente lo verifica en locación y lo ata al mundo.

Caja Ficción por Roberto Huarcaya

Este proyecto trata sobre la fragilidad humana y sobre la necesidad de protegerse frente al mundo que nos rodea. Es la necesidad voyerista de tener que esconderse para, paradójicamente, mostrarse. Trata, también, sobre la búsqueda y cuestionamiento de la identidad, y su intento de reconstruirla a través del reflejo en espejo hasta el infinito, en donde el paisaje urbano y natural cambian contextualizando la situación temporal y espacialmente. Es aquí donde precisamente el cuerpo-caja se mantiene inalterable para permitirse intentar esta reconstrucción.

¿Qué es Caja Ficción? por Chionmang

Al plantearse la necesidad de realizar un proyecto profesional que llegase a terminar en la forma de una memoria de proyecto profesional fotográfico, me vi en la necesidad de optar por buscar un tema en el que podría sentirme cómodo.
Básicamente por el hecho de tener que realizarlo a cabalidad y porque exigía, en cierto modo, que yo tal vez me confrontara a hechos muy intensos y fuertes, que iban a tener que ser asumidos por mí como parte del proceso. Fue por eso que opté por revisar la serie de fotografía de desnudos, que había realizado cuando inicié mi carrera de fotografía en el Instituto Gaudí en el año 1994.
Dichos desnudos se basaban en un juego que involucraba a un individuo con una caja en un estudio. Pero también me fijé en varios desnudos realizados más adelante en los que yo era el sujeto, de modo que eran en buena medida autoretratos.
La interacción con el objeto imponía, sin embargo, condiciones muy precisas de pose y espacio. El hecho que determinó la decisión de optar por aquella serie de imágenes como base para emprender el proyecto fue la intensa curiosidad que surgía en mí en torno a ella y, más aún, la curiosidad de saber hasta qué punto se podía traer o empujar esa modalidad de imágenes (autorretratos) realizadas con la caja. Se procedió a cuestionar la relación entre la caja y el cuerpo, cuerpo–espacio y espacio–caja, a través de la realización de nuevas imágenes. Al partir de la idea de que cada fotografía que considero parte del proyecto final es una puesta en escena (para mí) sobre un escenario real no construido (a no ser que se considere el encuadre una construcción-cosa), que es perfectamente plausible (propia del medio visual con el que trabaja el fotógrafo), predeterminado y escogido (no al azar), tengo en cuenta que cada toma es única e irrepetible.
En el encuadre se construye y se objetiva la confluencia entre mis recuerdos y la conciencia presente de mi relación con ellos, en mi vivencia ahora.
La predeterminación del lugar, la movilización y la realización de la imagen están enlazadas por una decisión en respuesta a la necesidad de hacer una imagen en esa locación como parte de un recorrido de lugares de mi memoria, como dije antes, buscando la experiencia de mis sentidos, que ha dado forma a mis recuerdos, y las atmósferas emocionales, que surgen al considerar mis recuerdos a la luz de que vivo ahora. Al cuestionar exactamente el punto de encuentro caja-espacio, podría decir que, para mí, la idea de paisaje natural o urbano no juegan un rol, es decir, el paisaje no es el fin de mis fotografías. Son puestas en escena en las que cada lugar alude a un hecho concreto para el observador y en mi conciencia, o que cada lugar representa una circunstancia determinada.
Es por eso que el paisaje pierde el sentido de paisaje y pasa a ser percibido por mí con otro sentido, convirtiéndose en una extensión de mi memoria, como dije antes, una interpretación de recuerdos que deseo expresar en las fotografías; simplemente aquellas por mí percibidas o basadas en estados de tiempo y lugar. La existencia de un objeto, es decir, la caja con un sujeto (yo) dentro de la misma, que se convierte en un solo elemento (caja-cuerpo) con la escena, podría sugerir tal vez que mi trabajo fotográfico no es realmente una búsqueda fotográfica, sino una mera recopilación de imágenes de hechos, es decir el registro de una performance o de una especie de body-art. Esto quiere decir que otra acción artística es la que motiva la realización de imágenes, las cuales siempre estarán referidas (y subordinadas) a esa otra acción artística, mas no fotográfica.

La fotografía es solo el medio para perennizar el hecho. Si tomamos como punto de partida el hecho de que para mí la caja y el cuerpo son un solo elemento, que utilizo mi cuerpo como parte de esa expresión dentro de la caja, debo asumir que alguien encuentrará una similitud con el registro fotográfico de una performance o body-art. El concepto que tengo de body-art se refiere básicamente a la utilización del cuerpo para transmitir algo, no solo basándose en el hecho del cuerpo como parte de lo que se desea transmitir, sino también acompañado de diferentes medios que logren junto con el cuerpo una situación única e irrepetible. Hay, obviamente, una narrativa del cuerpo, que es la construcción de una ficción de carácter personal o de una sucesión de actos que validan la puesta en escena como una presentación del cuerpo. Es decir la realización de esta puesta en escena o body-art debe obedecer a un conjunto de ideas ya predeterminadas para que se pueda catalogar coma arte.

De este modo, se utiliza la fotografía como un medio para registrar la situación para siempre. Mi proyecto es distinto. Yo busco hacer creación visual utilizando el medio fotográfico, por lo que lograr la imagen es mi única finalidad. No hay acción artística mía que anteceda a la realización de la imagen en una locación determinada. La motivación del proyecto es, entonces, descubrir si existe un límite o no para la realización de estas fotografías como imágenes que tengan valor en sí mismas y por sí solas. Trato, también, descubrir a que está relacionada la sensación de encierro presente en cada una de las imágenes. Y lograr ver hasta dónde realmente se compenetran estos hechos con mis referencias, con hechos concretos en mi memoria.

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